PREPARACIÓN

El Camino de Santiago es una experiencia que nos va a poner a prueba a todos los niveles. Aquí hemos reunido algunas recomendaciones y consejos que consideramos importantes para la preparación del camino: qué debemos llevar con nosotros (ropa, calzado, botiquín, neceser) ; cómo podemos ir entrenando el cuerpo antes de empezar a caminar y de qué manera podemos aliviar las dificultades que se nos puedan presentar durante el trayecto. Caminantes de Estrellas queremos que la experiencia sea lo más placentera y rica posible; así que te animamos a que leas este apartado y tomes nota para que no te pille desprevenido durante el peregrinaje.

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FÍSICA Y MENTAL

"Piensa que puedes y podrás, todo está en el estado mental"

Rudyard Kipling

Para hacer el Camino de Santiago se debe disponer de buena salud y forma física. Entrenar con anterioridad para ir acostumbrando al cuerpo a los 20- 25 kms diarios que realizaremos. Nuestro entrenamiento debe ser realizado en diferentes escenarios, no sólo caminar en llano sino también hacerlo en montaña para ir acostumbrando al cuerpo a las exigencias del terreno durante el Camino. Es importante que nuestra manera de caminar resulte cómoda y que nuestro paso se adapte al terreno.  Si no dispones de tiempo para ir preparándote de una manera escalonada hasta llegar a los 20 o 25 kms., siempre puedes hacer caminatas cortas diarias (de 30-40 minutos) entre semana y algunas rutas más largas durante los fines de semana. Es aconsejable hacerlas con la mochila y peso que llevaremos al peregrinaje, de esta manera observaremos la resistencia de nuestro cuerpo- si el peso es excesivo- y nos iremos habituando a este elemento que será nuestro compañero de viaje constante.

Unos estiramientos antes y después de cada entrenamiento serían lo ideal para dar elasticidad a los músculos de las piernas, espalda y cuello. Así evitar posibles tensiones o contracturas.

Se aconseja también una visita al fisioterapeuta o similar para descargar músculos y articulaciones, eso ayudará a iniciar el Camino en óptimas condiciones.

Los ejercicios de estiramiento serán constantes mientras hagamos el Camino. Caminantes de Estrellas ha preparado un programa diario donde cada sesión de yoga nos ayudará a relajar y destensar el cuerpo; y cada sesión de meditación nos permitirá aliviar la tensión y el esfuerzo mental, además de otras serie de actividades orientadas a trabajar a nivel físico, emocional y mental.

Los cientos de kilómetros a recorrer suponen un esfuerzo y una preparación física que requieren de un entrenamiento; pero no podemos olvidar que el camino interior también lo necesita.

Es aconsejable dedicar un tiempo a la introspección y reflexión para hacer una preparación mental. Escuchar nuestro interior y cuestionarnos los motivos que nos han llevado a tomar la decisión de realizar el Camino de Santiago. Tener claro cuáles son las razones para hacerlo. Durante el recorrido, las prioridades pueden cambiar, pero es importante poder volver a nuestra intención, a nuestro propósito, sobre todo en momentos difíciles.

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LA MOCHILA

"Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero"

ANTONY DE SAINT-EXUPERY

La mochila es nuestra compañera durante todo el recorrido. Ya que hemos de cargarla continuamente al andar, hay unas cuantas recomendaciones a tener en cuenta por todo peregrino. Esta debe ser cómoda, fácilmente adaptable y ligera. Una mochila anatómica, con buena sujeción a la cintura o a las caderas y al pecho. Con refuerzo lumbar, hombreras acolchadas y una funda impermeable es imprescindible. Una mala mochila puede arruinarnos el Camino, siendo lo que origine mayor problemas en los pies.

Durante la temporada de verano, será suficiente una capacidad de 35-40 litros. El peso que llevemos a nuestras espaldas debe ser máximo un 10% de nuestro peso corporal (si pesamos 70 kg, la mochila ha de pesar 7 kilos- 9kg máx.). Superar este porcentaje es un error recurrente; debemos ser muy metódicos a la hora de elegir lo que llevaremos dentro. Aquí os hacemos una propuesta:

2 camisetas transpirables (+1normal) // 2 pantalones (uno corto y otro desmontable – o leggins) // 2-3 unidades de ropa interior // 3 pares de calcetines // 1 jersey – polar // Algún tipo de impermeable – cortavientos // Sandalias para después de la caminata y  ducha //  Toalla ligera y de secado rápido // Saco de dormir // Esterilla // Bañador // Sombrero o gorra // Botiquín // Neceser * // Papel higiénico // 6 pinzas de tender ropa o imperdibles // Bolsa de plástico para ropa sucia // Navaja multiusos // Cuaderno y bolígrafo (opcional) // Credencial del peregrino // Documentación // Teléfono móvil (para emergencias – intentaremos prescindir de él al caminar) 

* Neceser: esto es algo personal y más delicado pero podemos decir que cuanto menos llevemos, mejor. El jabón lagarto sirve tanto para lavar el cuerpo y la ropa. Una buena crema hidratante, cepillo y pasta de dientes, peine, cuchilla y pinzas sería suficiente.

El Camino se encargará de demostrarnos lo poco que necesitamos

Tras dos o tres días de marcha, uno suele darse cuenta de todo lo que le sobra y opta por donar en los albergues o enviar por correo a casa. El Camino está cada vez más preparado y cualquier cosa que necesitaremos podremos adquirirla a lo largo del trayecto. Si cargar con la mochila fuera un impedimento para alguien, existen también empresas que se dedican a transportar las mochilas de los peregrinos que lo necesiten de un albergue a otro.

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EL CALZADO

"MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR: CUIDA TUS PIES EN EL CAMINO"

PEREGRINO

El calzado es una pieza clave dentro de nuestro caminar, ya que los pies lo son y es imprescindible cuidarlos.

Nunca usemos unos zapatos nuevos, porque si no es mucho más fácil que aparecerán rozaduras y ampollas. También debemos evitar unos que estén muy viejos y con la suela desgastada. Un calzado usado y cómodo, al que nuestro pie ya esté adaptado, es el idóneo.

Nuestro peregrinar va discurrir en época estival, así que descartamos las botas que se usan durante el invierno o épocas frías. 4 reglas básicas para la elección son la comodidad, la ligereza, la impermeabilidad y la transpiración.

Una opción sería las botas de trekking, con suela dura, que sujete el tobillo pero que no ejerza demasiada presión ni que nos quede justo. Importante seleccionar botas con rebaje en la parte posterior de la caña para evitar roces en el tobillo. La otra opción, zapatillas de trekking que son adecuadas para quienes buscan libertad de movimiento, ligereza y transpiración, además de una suela duradera que brinda excelente tracción, incorporan plantillas extraíbles y entresuela de EVA que soportan y estabilizan la pisada. Las zapatillas básicas de deporte las evitaremos ya que no ofrecen suficiente amortiguación ni agarre al terreno.

Las sandalias son el complemento perfecto para el peregrino ya que son perfectas para descansar después de un duro día de caminata, nos aportarán frescura y comodidad. Además podremos evitar casos de micosis si nos duchamos con ellas.

Los calcetines son una prenda básica a tener en cuenta. Sirve de poco hacerse con el mejor calzado si los calcetines no garantizan que los pies afrontan cada etapa adecuadamente. Su elección es igual de importante que la del calzado. los puedes usar de algodón sin costuras o comprarte unos calcetines antiampollas. El tejido Coolmax es el más recomendado, ideal para mantener los pies secos evitando la humedad; además de que incluya lycra y poliamida en su composición. Deben tener talón y punteras reforzados, traspirables con costuras protegidas o sin costuras.

Como peregrinos hemos de prestar especial atención y cuidado a nuestros pies.

Intentaremos mantenerlos secos e hidratados en todo momento. Un buen consejo es aplicar vaselina antes de ponerse los calcetines; esto ayudará a evitar ampollas y rozaduras. Darles un respiro durante las caminatas aflojando el calzado en las paradas y si hay agua cerca, refrescarlos, siempre secándolos bien antes de ponernos nuevamente los calcetines.

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EL BOTIQUÍN

"LO bueno de un dolor de pies es que se le deja de prestar atención a la cabeza"

libro del albergue de zubiri

En el Camino de Santiago se pueden experimentar pequeños percances que forman parte de la experiencia. Debemos ser conscientes de ello desde el principio y aceptarlo. Por ejemplo, si no estamos muy acostumbrados a largas caminatas, es muy probable que aparezcan ampollas en los pies… Por eso, antes de iniciar la aventura debemos ser conscientes de los posibles problemas que nos pueden aparecer y preparar el botiquín con mucha atención.

Tendrá lo indispensable para el cuidado de la piel y de los pies. Llevaremos vaselina; cacao labial; crema de protección solar; aguja e hilo – para drenar las ampollas y llagas en caso de que las tengamos- algún apósito tipo compeed; tiritas, tijeras pequeñas; gasas esterilizadas para limpieza de heridas; esparadrapo; vendas para la sujeción de apósitos; betadine u otro antiséptico y alguna crema antinflamatoria (Traumeel o bálsamo de tigre).

Tampoco hace falta llevar en exceso porque encontraremos comercios y farmacias a lo largo de todo el Camino.

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